Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos, dijo un uruguayo. Y aunque la ironía del tiempo ha convertido su frase en un cliché mainstream, hoy sentimos que en su profundidad es lo único que representa nuestra verdad. Antes de que iterar fuera patrimonio de la tecnología, fue la esencia de la naturaleza. Cambia, todo cambia. Si de verdades se trata, nosotros hemos iterado menos por feligreses del lean, que por instinto de supervivencia y, no obstante, no hemos sobrevivido.

El fuego de Prometeo tiene alma de Fénix. Nace todos los días de sus propia cenizas. Renace sin morir. Así llegamos hasta hoy. Si miramos hacia atrás, hemos cambiado demasiado en estos años para asumir que somos los mismos. A fin de cuentas, lo único que ha permanecido son nuestros fundamentos, el soplo que encendió a Prometeo, todo en lo que creemos, y que tres años después sigue intacto. Ese es nuestro manifiesto.

Creemos en Latinoamérica. Latinoamérica no es una oportunidad. Es nuestra tierra. Es el suelo que pisaron nuestros padres, es el aire que respiran nuestros hijos. Aquí vivimos. El aroma de América nos trepó por las raíces. Hemos visto los picos nevados de Tierra del Fuego y los atascos del tráfico en Ciudad de México. Hemos tomado mezcal, ron, pisco, caipirinha, fernet y tannat. Hablamos “yapo” y “órale”, amamos la “saudade” en ritmo bossa nova, conocemos el “Bo”, y preferimos el “ta”. Sabemos la pobreza, la desigualdad, las crisis económicas, los cambios de gobierno: hemos vivido todos los tormentos.

Pero hemos visto el progreso: estamos aquí para contar la historia. Sabemos lo que es el teleférico para la recuperación de Medellín, el impacto de la fibra óptica en Uruguay, lo que hará por el futuro One Laptop per Child. Sabemos que en Latinoamérica hablar de infraestructura es hablar de acceso y estamos convencidos de que Latinoamérica necesita cimientos nuevos. Por eso entendemos la oportunidad que es Open Banking acá, no en #Latam, en nuestra esquina del mundo y hasta la más delgada línea de código aún no nacida de nuestras manos.

Creemos en hackear. Porque cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa. Somos los “underdogs”, los “underestimated”, los “contrarians”. Somos los insospechados, los no vistos, los “overlooked”. Los que se cuelan por la rejilla de un sistema que funciona mal. No somos Ivy League, no somos ex Twitter o Google, no trabajamos en McKenzie ni en Goldman Sachs. No entramos en YC. No sonamos fancy hablando inglés y no somos élite. Nacimos con poco pedigree y mucho talento. Lo que nos ha faltado en networking lo superamos con ingenio.

En estos años lo que nos ha construido es saber hackear y para nosotros hackear es social. Es encontrar la oportunidad, buscarle la vuelta, encontrar el geito, analizar el sistema y ver el hueco, es trabajar por fuera de la frontera de productividad. Es imaginar, inventar el fuego y dar a luz en código a otra realidad. No es un decir, es un hacer. Es un hacer que es un decir. Porque hackear también es lenguajear: donde dicen vacío, nosotros decimos oportunidad; donde ven carencias, nosotros vemos crecimiento. Así floreció la chispa de Prometeo. Así nos hemos convertido en la plataforma líder de Open Banking en Latam.

Creemos en la comunidad. No nacimos de la nada, somos parte de todos. Estamos hechos del barro que otros hicieron. Por eso decidimos construir acá. Brotamos en las semillas que otros plantaron. Por eso decidimos sembrar acá. Crecimos en el futuro que otros soñaron para nosotros. Por eso decidimos soñar acá.

Somos parte de una patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. De la tenacidad de nuestra gente por torcer su presente nacen sus proezas.

Como no estás a salvo de nada, intenta ser tú mismo la salvación de algo, o como dijo un criollo: Nada podemos esperar sino de nosotros mismos. Y a su sombra creció un país. Creemos que el talento necesita nuevos rasgos, sexos, logos y etiquetas porque el talento se ve de muchas formas y habla muchas lenguas. Somos esas caras, esos rasgos, esas lenguas. Somos la generación que le muestra al mundo que Latinoamérica puede parirse a sí misma. Por eso estamos acá.

Creemos en el poder de la tecnología. Y entonces en torno al fuego los hombres hallaron calor, alumbrados por su luz celebraron sus fiestas y al abrigo de sus llamas construyeron un hogar. En el principio del mundo, Prometeo dio a los hombres la primera pieza de tecnología, y con ella los hombres crearon una civilización. Usar el fuego de los dioses para iluminar el mundo de todos fue el llamado de Prometeo y es el espíritu rebelde que nos inspira. Ese creemos que es el profundo propósito de la tecnología.

El mundo es un llamado desnudo, una voz y no un nombre, una voz con su propio eco a cuestas. Llevamos a cuestas el mundo que queremos construir y a nuestro paso encendemos futuro.

El presente financiero es abierto y conectado. En Prometeo lo estamos construyendo.

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Prometeo

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